Es bueno romper algunas reglas, agradezco infinitamente la generosidad y gentileza de mi amigo y artista Juan Olivera por regalarme esta imagen, y a Lucía por compartir sus renovadas musas.
LA NIÑA Y EL CARACOL
Cuando regrese a casa entenderá
que los caminos son sinuosos
y no siempre tan suaves,
que el sol ahí afuera
es luz y aliento
que unos ojos, los más bellos
acompañaron su andar
que no hay verdades absolutas
en esta palma de Dios
que todo depende
de la gran pequeña mano
para vivir.
©Lucía Borsani
Fotografía: ©Juan Olivera